Las transferencias de los marroquíes residentes en el extranjero (MRE) mantienen una dinámica positiva, pero el sector bancario muestra preocupación ante el endurecimiento de la regulación europea. El flujo de remesas, canalizado en buena medida a través de filiales de bancos marroquíes en España y Francia, podría verse afectado por un marco normativo cada vez más restrictivo en la Unión Europea, según informó este miércoles el banco central marroquí, Bank Al-Maghrib.

Presión regulatoria europea

Desde hace casi dos años, el supervisor bancario europeo ha intensificado el escrutinio sobre los intermediarios financieros que manejan estos fondos. Las nuevas exigencias de transparencia y lucha contra el blanqueo de capitales, junto con las restricciones al movimiento de efectivo, complican la labor de las entidades marroquíes en el continente. Bank Al-Maghrib ha señalado que la evolución del marco legal europeo podría encarecer y ralentizar las operaciones, aunque sin cuantificar aún el impacto potencial.

A pesar de estas tensiones, los flujos de remesas se mantienen robustos. Las transferencias de los MRE suponen una fuente clave de divisas para Marruecos, contribuyendo de forma significativa a la balanza de pagos y al consumo interno. La comunidad marroquí en el extranjero, una de las más numerosas de Europa con fuerte presencia en España, Francia, Bélgica y Países Bajos, sigue enviando fondos a sus familias a través de los canales bancarios tradicionales.

El papel de España y Francia

España y Francia, como principales países de acogida de la diáspora marroquí, concentran el mayor volumen de estas transacciones. Los bancos con filiales en estos mercados, como Attijariwafa Bank o Banco Santander (que opera con la marca de la entidad marroquí), son actores centrales en el circuito. La presión regulatoria europea podría, según los analistas, desplazar parte de las remesas hacia canales informales o plataformas digitales, aunque Bank Al-Maghrib confía en que el sistema bancario marroquí mantendrá su capacidad de intermediación gracias a su adaptación a los estándares internacionales.

Por el momento, las autoridades marroquíes siguen de cerca la evolución de la normativa europea y mantienen contactos con sus homólogos comunitarios para evitar que las nuevas reglas perjudiquen un flujo financiero que beneficia a ambas orillas del Mediterráneo.