El Banco Mundial ha rebajado su previsión de crecimiento económico mundial para 2026 hasta el 2,5%, la tasa más baja desde el fin de la pandemia de covid-19. La institución con sede en Washington atribuye el deterioro de las perspectivas al impacto del conflicto en Oriente Medio, que ha disparado los precios de la energía y alimenta la incertidumbre geopolítica global.

Según el informe publicado este 12 de junio, la economía mundial crecería un 2,5% en 2026, frente al 2,7% estimado en anteriores proyecciones. El dato supone un retroceso significativo respecto al 3,1% registrado en 2025, cuando la recuperación pospandemia aún impulsaba la actividad.

Petróleo y logística, los canales del contagio

El Banco Mundial señala que la escalada del conflicto en Oriente Medio ha provocado interrupciones en el tráfico marítimo por el mar Rojo y el estrecho de Ormuz, encareciendo los fletes y retrasando las cadenas de suministro. El precio del crudo ha superado los 90 dólares por barril de media en el primer semestre de 2026, un 15 % más que en el mismo periodo del año anterior.

El organismo multilateral alerta de que, si las tensiones se intensifican, el crecimiento podría caer por debajo del 2% y empujar a varias economías emergentes al borde de la recesión. Las regiones más expuestas son Oriente Medio, África del Norte y el sur de Asia, donde la dependencia de las importaciones energéticas es mayor.

Los riesgos a la baja siguen siendo elevados. Una escalada adicional del conflicto podría reducir el crecimiento global hasta el 1,9% en 2026, lo que supondría un duro golpe para los países en desarrollo, especialmente los más endeudados.

El informe también destaca que la inflación subyacente —excluyendo alimentos y energía— se mantiene persistente en las economías avanzadas, lo que retrasa la relajación de la política monetaria por parte de los bancos centrales. En Estados Unidos, la Reserva Federal ha señalado que no prevé recortar los tipos de interés hasta que la inflación se sitúe de forma sostenida por debajo del 3%.

Para América Latina y el Caribe, el Banco Mundial estima un crecimiento del 1,8% en 2026, lastrado por el encarecimiento del crédito y la débil demanda externa. Brasil, la mayor economía de la región, crecería un 1,5%, mientras que México alcanzaría el 1,7%, ambos por debajo de su potencial.

El recorte de previsiones del Banco Mundial se produce en un contexto de creciente fragmentación geopolítica, con el conflicto de Oriente Medio sumándose a la guerra en Ucrania y a las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China. El organismo insta a los Gobiernos a adoptar políticas fiscales prudentes y a reforzar las redes de protección social para amortiguar el impacto en los hogares más vulnerables.