El Banco Mundial ha anunciado este miércoles un préstamo de 2.000 millones de dólares en garantías para Argentina, en un nuevo espaldarazo internacional al gobierno del presidente Javier Milei en plena crisis económica y renegociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El aval combina dos programas de la institución multilateral: uno basado en el desempeño macroeconómico, concedido por el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), y otro otorgado por la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), según ha detallado el Banco Mundial en un comunicado difundido desde Washington.
Apoyo a las reformas y estabilización
La operación busca respaldar el programa de reformas estructurales del Ejecutivo argentino, centrado en la reducción del déficit fiscal, la desregulación económica y la contención de la inflación. El país atraviesa su sexto mes consecutivo de ajuste, con una inflación interanual que ronda el 140% y una recesión que ha llevado a la contracción del PIB del 3,2% en el primer trimestre de 2026, según datos del INDEC.
Argentina mantiene negociaciones abiertas con el FMI para refinanciar vencimientos por más de 40.000 millones de dólares, en el marco del programa de Facilidades Extendidas firmado en 2022. La garantía del Banco Mundial podría facilitar el desembolso de nuevos tramos del organismo internacional, al mejorar la percepción de riesgo país.
Geopolítica regional
El préstamo refuerza la credibilidad internacional del gobierno de Milei, alineado claramente con Washington y las instituciones financieras occidentales. En un contexto de creciente competencia geopolítica en América Latina, con China ampliando su presencia crediticia en la región, el respaldo del Banco Mundial supone un contrapeso a la influencia de Pekín, que ha concedido a Argentina 6.500 millones de dólares en swaps durante el último año para apuntalar sus reservas.
El FMI, por su parte, ha elogiado el programa de ajuste argentino, pero reclama una reducción más rápida del déficit cuasifiscal y una unificación del mercado cambiario. El país mantiene un control de capitales que distorsiona el tipo de cambio, con una brecha superior al 40% entre el dólar oficial y el paralelo. La inyección de garantías del Banco Mundial podría allanar el camino hacia una liberalización cambiaria gradual, según analistas consultados por Reuters.




