Los gobiernos de Bahréin, Kuwait y Catar han declarado este viernes haber sufrido ataques por parte de Irán, después de que Estados Unidos llevara a cabo nuevos bombardeos contra la república islámica. La escalada militar en el golfo Pérsico alcanza así una nueva dimensión, al extenderse el conflicto a países vecinos que albergan bases militares estadounidenses.

El Ejército de Bahréin afirmó en un comunicado que había “interceptado y destruido varios ataques aéreos iraníes”. Kuwait y Catar también confirmaron haber sido objeto de agresiones similares, sin que por ahora se hayan detallado daños materiales o víctimas.

Los ataques se producen en el marco de la sexta noche consecutiva de bombardeos estadounidenses contra Irán, una operación que Washington justifica como respuesta a las amenazas iraníes contra la navegación en el golfo Pérsico. La ofensiva ha elevado la tensión en la región a niveles no vistos desde la guerra Irán-Irak en los años ochenta.

Tanto Bahréin como Kuwait y Catar son países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) que mantienen una estrecha alianza militar con Estados Unidos. En Bahréin tiene su sede la Quinta Flota de la Armada estadounidense, mientras que Catar alberga la mayor base aérea de las fuerzas armadas de EE.UU. en la región, la base de Al Udeid. Kuwait, por su parte, cuenta con importantes instalaciones militares estadounidenses desde la guerra del Golfo de 1991.

Por ahora, Irán no ha reivindicado oficialmente los ataques contra los tres países.