La Marina Real Australiana ha puesto en marcha un programa para prolongar la vida útil de sus submarinos de la clase Collins hasta la década de 2040, veinte años más de lo inicialmente previsto. La decisión responde a los retrasos acumulados en el desarrollo de los nuevos submarinos de propulsión nuclear, incluidos los del programa AUKUS, que sustituirán a los actuales.

Según fuentes del Ministerio de Defensa australiano, el plan de extensión incluye revisiones exhaustivas de los cascos, sistemas de combate y plantas motrices de los seis submarinos de la clase. Los trabajos se realizarán en los astilleros de Osborne, en el sur del país, bajo la supervisión de la empresa ASC Pty Ltd, constructora original de los Collins.

Un puente hacia la nueva flota nuclear

Australia adquirirá entre cinco y ocho submarinos de la clase SSN-AUKUS de propulsión nuclear, diseñados conjuntamente con Reino Unido y Estados Unidos. Sin embargo, la entrega del primero no se espera antes de 2040, fecha que ha ido retrasándose en los últimos años. La extensión de los Collins garantiza que la capacidad submarina no sufra un vacío operativo.

Los Collins, botados entre 1996 y 2003, han sido objeto de numerosas modernizaciones a lo largo de su vida. Con esta nueva prórroga, algunos alcanzarán los 50 años de servicio, una cifra inusual para submarinos convencionales. El coste estimado del programa de extensión asciende a varios miles de millones de dólares australianos, aunque el Ministerio de Defensa no ha precisado una cifra definitiva.

El ministro de Defensa australiano, Richard Marles, declaró en una comparecencia ante el Parlamento que mantener los Collins era «la opción más responsable y segura» para garantizar la defensa nacional en un entorno estratégico cada vez más complejo. La decisión se enmarca en el refuerzo militar de Australia en el Indo-Pacífico, frente al creciente poder naval de China.