La empresa estadounidense Astrobotic Technology ha presentado oficialmente el módulo de aterrizaje lunar Griffin-1, un vehículo diseñado para transportar carga a la superficie de la Luna y que servirá como pieza clave en los planes de la NASA para establecer una base permanente en el satélite terrestre. El anuncio tuvo lugar en las instalaciones de la compañía en Pittsburgh, Pensilvania, en un acto al que asistieron representantes de la agencia espacial y de la industria.
Un módulo para la carga crítica del programa Artemisa
El Griffin-1 forma parte del programa Commercial Lunar Payload Services (CLPS), mediante el cual la NASA contrata a empresas privadas para el envío de instrumentos científicos y equipamiento a la Luna. Según fuentes de la compañía, el módulo está diseñado para soportar misiones de alto valor estratégico, incluyendo el transporte de componentes para la futura base lunar Artemisa, cuyo objetivo es mantener una presencia humana sostenible en la superficie.
Aunque la capacidad de carga útil exacta no ha sido revelada, el vehículo compite directamente con otros módulos CLPS como el Nova-C de Intuitive Machines, que ya realizó un aterrizaje exitoso en 2024. La principal ventaja del Griffin-1, según Astrobotic, es su capacidad para entregar cargas voluminosas y pesadas, lo que lo convierte en un elemento indispensable para la construcción de infraestructura in situ.
Lanzamiento previsto para finales de 2026
La ventana de lanzamiento del Griffin-1 está prevista para finales de 2026, a bordo de un cohete aún por designar. El destino será una región cercana al polo sur lunar, zona de especial interés por la presencia de hielo de agua y por ser el emplazamiento elegido para la base Artemisa. La misión servirá para probar tecnologías de aterrizaje de precisión y comunicaciones que serán críticas para las futuras expediciones tripuladas.
Astrobotic ya ha demostrado su capacidad de llegar a la Luna con el módulo Peregrine, aunque aquella misión sufrió problemas de propulsión tras el lanzamiento. Con el Griffin-1, la compañía busca redimirse y consolidarse como uno de los contratistas principales de la NASA para el desarrollo logístico lunar. La agencia espacial ha subrayado que el éxito de estas misiones comerciales es fundamental para reducir costes y acelerar el calendario del programa Artemisa, cuyo primer alunizaje tripulado está previsto para la segunda mitad de esta década.




