La NASA ha confirmado que la misión Artemis III, prevista para 2027, realizará una prueba en órbita terrestre baja con los módulos de aterrizaje de SpaceX y Blue Origin antes de que la tripulación descienda a la superficie lunar. El anuncio se realizó durante un evento de la agencia espacial el pasado martes.
Encuentro orbital como antesala del alunizaje
Según los planes actuales, los astronautas partirán a bordo de la nave Orion y se encontrarán en órbita terrestre con dos vehículos de aterrizaje: la Starship de SpaceX y el Blue Moon de Blue Origin. Ambos módulos serán acoplados y probados con tripulación a bordo para validar los sistemas de soporte vital, propulsión y navegación. La maniobra servirá como ensayo general del primer alunizaje tripulado desde la misión Apolo 17, en 1972.
La prueba orbital está programada para 2027, mientras que los descensos lunares con astronautas podrían comenzar tan pronto como el año siguiente, según confirmó la NASA. Artemis III será, por tanto, la primera misión en la que dos módulos de aterrizaje comerciales compitan codo a codo en un entorno operativo real.
Dos arquitecturas complementarias
SpaceX, contratista principal de la NASA, ya trabaja en una versión modificada de su nave Starship como módulo de aterrizaje lunar. Blue Origin, por su parte, desarrolla el Blue Moon tras obtener un contrato adicional en 2023. Ambas empresas deben demostrar que sus vehículos pueden transportar astronautas de forma segura desde la órbita lunar hasta la superficie y de regreso.
La decisión de realizar la prueba en órbita terrestre, en lugar de directamente en la Luna, responde a un criterio de seguridad: permite evaluar los sistemas en un entorno controlado antes de exponer a la tripulación a los riesgos del espacio profundo. Si todo va según lo previsto, la NASA tendrá dos opciones para alunizar en misiones posteriores, lo que reduce la dependencia de un único proveedor y refuerza la arquitectura del programa Artemis.




