Armenia ha entrado en campaña electoral con el peso de sus lesiones recientes y la incertidumbre de su rumbo político. Las elecciones parlamentarias de junio no se presentan como una simple disputa entre oficialismo y oposición, sino como una votación atravesada por preguntas más profundas: qué país quedó después de la pérdida de Nagorno Karabaj, el progresivo deterioro de la alianza con Rusia y el giro cada vez más visible hacia Europa.
El Gobierno del primer ministro armenio, Nikol Pashinián, impulsa un acercamiento a la Unión Europea y a la OTAN, mientras la oposición prorrusa denuncia que se abandona el tradicional vínculo con Moscú. Este reequilibrio estratégico se produce tras la derrota militar de 2023 en Nagorno Karabaj, que supuso un duro golpe para la credibilidad de la alianza con Rusia, que no intervino para proteger a su socio del Cáucaso.
Un giro que incomoda a Moscú
La reorientación de la política exterior armenia ha generado tensiones con Rusia, que mantiene una base militar en el país y lo considera parte de su esfera de influencia. El Kremlin ve con recelo los contactos de Ereván con Bruselas y Washington, así como la posibilidad de que Armenia solicite el ingreso en la UE. Por su parte, Turquía e Irán, vecinos de Armenia con intereses contrapuestos, observan con atención el proceso electoral.
La campaña electoral, que concluirá el 14 de junio, día de los comicios, se desarrolla en un ambiente de fuerte polarización. Pashinián, llegado al poder en 2018 tras la Revolución de Terciopelo, se enfrenta a una oposición que le acusa de haber humillado al país con la pérdida de Nagorno Karabaj y de someterse a Occidente. El primer ministro, por el contrario, defiende que la única salida para Armenia es diversificar sus alianzas y no depender exclusivamente de Rusia.
El resultado de las urnas tendrá un impacto directo en el equilibrio geopolítico del Cáucaso Sur, una región clave para los intereses energéticos y de seguridad de la UE. Para España, que ha apoyado las aspiraciones europeístas de Armenia, una victoria de Pashinián consolidaría un socio afín en una zona tradicionalmente dominada por Moscú.




