Seis ciudadanos rusos permanecen encarcelados en Armenia acusados de espionaje a favor de Azerbaiyán, en un caso que refleja las crecientes tensiones entre ambos países tras los conflictos por Nagorno Karabaj. Las condenas impuestas oscilan entre 8 y 12 años de prisión, según informaron fuentes de los detenidos.
Los arrestos se basan en filmaciones que las defensas califican de turísticas y que, según los abogados, no contienen ningún material clasificado. Los letrados han denunciado ante la prensa rusa que se trata de «cargos infundados» y han señalado que las pruebas presentadas por las autoridades armenias son débiles.
Un contexto de desconfianza posconflicto
Armenia y Azerbaiyán libraron dos guerras por la región de Nagorno Karabaj, en 2020 y 2023, que se saldaron con la pérdida de control armenio sobre el territorio. Desde entonces, Ereván ha acusado a Bakú de hostigamiento y espionaje, mientras que Azerbaiyán presiona para abrir un corredor que conecte su territorio principal con el exclave de Najicheván a través del sur de Armenia.
El caso de los seis rusos, reportado el 20 de mayo de 2026, pone de relieve la desconfianza existente incluso hacia los ciudadanos de Rusia, socio tradicional de Armenia en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO). Aunque ambos países mantienen una alianza militar, las relaciones se han enfriado en los últimos años ante la creciente apertura armenia hacia Occidente y la Unión Europea.
Los abogados de los detenidos han solicitado la intervención de las autoridades diplomáticas rusas para lograr la liberación de sus clientes, en un caso que suma nuevas fricciones entre Moscú y Ereván.




