El partido Civil Contract, del primer ministro armenio Nikol Pashinyan, ha ganado las elecciones parlamentarias celebradas el domingo 7 de junio con cerca del 50% de los votos, según los resultados oficiales difundidos este lunes. La formación proeuropea se ha impuesto a Strong Armenia, liderada por el multimillonario ruso-armenio Samvel Karapetyan, que obtuvo alrededor del 23% de los sufragios, en unos comicios marcados por una campaña de desinformación atribuida a Rusia.

Una campaña de injerencia sin éxito

Durante las semanas previas a la votación, distintas analistas y observadores internacionales detectaron una oleada de desinformación en redes sociales y medios afines al Kremlin, dirigida a desacreditar a Pashinyan y favorecer a las fuerzas prorrusas. Según denunció la organización FactCheck Armenia, se difundieron bulos sobre supuestos planes del Gobierno para ceder territorio a Azerbaiyán o eliminar la enseñanza del idioma ruso en las escuelas, ninguno de los cuales se ha confirmado.

La desinformación rusa intentó presentar a Pashinyan como un títere de Occidente que sacrifica los intereses nacionales, pero los votantes han castigado esa narrativa y han optado por la vía europeísta.

El primer ministro armenio ha agradecido el respaldo ciudadano y ha interpretado el resultado como un respaldo a su agenda de reformas y aproximación a la Unión Europea, en un contexto de creciente distancia con Moscú. Ereván ha intensificado en los últimos meses las negociaciones para un acuerdo de asociación con Bruselas y ha suspendido su participación en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), la alianza militar liderada por Rusia.

El voto de la diáspora y la economía

La participación alcanzó el 55% del censo, con especial movilización de la diáspora armenia, que pudo votar en 35 países. La economía, estancada por la guerra de Nagorno Karabaj y la crisis energética, ha sido otro factor determinante: Pashinyan prometió impulsar inversiones europeas y reducir la dependencia de los hidrocarburos rusos.

Strong Armenia, por su parte, ha denunciado irregularidades en los colegios electorales y ha anunciado que recurrirá los resultados ante el Tribunal Constitucional. Sin embargo, los observadores de la OSCE han calificado los comicios de transparentes y competitivos, sin pruebas de fraude generalizado.

El triunfo de Pashinyan supone un nuevo revés para la política exterior de Moscú en el Cáucaso, donde pierde a uno de sus aliados más firmes mientras intenta contrarrestar la influencia de Turquía e Irán en la región. Para el Kremlin, la derrota de Strong Armenia es una señal de que la maquinaria de desinformación rusa no siempre logra su objetivo, al menos en elecciones donde los ciudadanos perciben que su voto define el futuro del país.