La empresa estatal argentina Fabricaciones Militares ha reanudado la actividad en sus líneas de producción para abastecer a la defensa nacional, tras un prolongado período de paralización. El Gobierno informó de la intención de recuperar la capacidad industrial del sector, que durante décadas fue clave para el abastecimiento de las Fuerzas Armadas argentinas y para la exportación.
Según fuentes oficiales, se ha vuelto a encender el horno de forja, que había sido apagado durante la administración anterior, para producir envueltas o vainas de munición de 105 y 155 milímetros. Estos calibres son esenciales para la artillería de campaña y los blindados en servicio en el Ejército Argentino.
Tras años de oscuridad absoluta, la otrora madre de industrias de la República Argentina intenta regresar al ruedo,
señaló un comunicado oficial, en referencia al papel histórico de la empresa como proveedor estratégico de material bélico.
La reapertura de las instalaciones supone un paso significativo en la política de soberanía industrial y defensa impulsada por el Ejecutivo argentino, que busca reducir la dependencia de importaciones en un contexto de tensiones regionales y restricciones presupuestarias. Aunque no se han detallado cifras de producción ni plazos, la medida ha sido bien recibida por sectores militares y políticos que abogan por fortalecer la capacidad industrial nacional. La empresa, fundada en 1941, llegó a ser uno de los principales proveedores de munición de la región y aspira a recuperar parte de ese protagonismo con el nuevo impulso.




