La economía argentina atraviesa una crisis empresarial sin precedentes: más de 24.000 empresas han cerrado desde finales de 2023, una caída de casi el 5% del tejido productivo, según datos recopilados por expertos consultados. El número supera incluso el registrado durante la pandemia de covid-19, en un contexto marcado por las reformas del presidente Javier Milei.

«Estamos viendo una reconfiguración total del entramado productivo», declaró un experto a la agencia Sputnik. Los sectores más afectados son la industria manufacturera y el comercio, mientras que el complejo hidrocarburífero, impulsado por la explotación de Vaca Muerta, continúa expandiéndose. Este fenómeno apunta a una reprimarización de la economía, según los analistas.

Desde finales de 2023, el número de empresas activas se ha reducido en más de 24.000, lo que representa una pérdida de empleo y capacidad productiva en un país que ya arrastraba una inflación anual superior al 200%. Las reformas de Milei, que incluyen una fuerte desregulación y recortes del gasto público, han acelerado la quiebra de pequeñas y medianas empresas, que no pueden competir en un mercado más abierto y con menor protección estatal.

Por el contrario, el sector energético, especialmente la explotación de hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta, ha experimentado un crecimiento sostenido. Esto genera una economía dual, donde unos pocos sectores exportadores prosperan mientras el resto del tejido productivo se contrae. «Hay una reprimarización de la economía», advirtió el experto, en referencia al retorno a un modelo basado en la exportación de materias primas.

El cierre masivo de empresas plantea dudas sobre la sostenibilidad del modelo económico de Milei, que busca estabilizar las cuentas públicas y reducir la inflación, pero a costa de un fuerte ajuste que está eliminando a miles de empresas del mercado. La situación se agrava con la caída del consumo interno y la falta de acceso al crédito para las pymes.