Argentina despidió este lunes a Carlos Alberto ‘Indio’ Solari, mito del rock nacional y exlíder de la banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, en una movilización popular que reunió a cientos de miles de personas en distintas partes del país. La figura del músico, fallecido el pasado fin de semana a los 77 años, trascendió lo artístico para convertirse en un fenómeno social y político de masas, equiparable a un peregrinaje popular.

Solari, nacido en Paraná en 1949, fundó la banda en 1976 junto a Eduardo ‘Skay’ Beilinson, y durante décadas congregó a multitudes en recitales que mezclaban poesía, crítica social y un fuerte vínculo con sus seguidores. Sus conciertos, conocidos como El ritual de la peregrinación, se celebraban en lugares apartados del país, donde miles de fans viajaban durante días para asistir.

La noticia de su muerte provocó una oleada de reacciones en todo el espectro político y cultural argentino, desde el presidente Javier Milei, que decretó tres días de duelo nacional, hasta dirigentes opositores y artistas de todos los géneros. Los homenajes se sucedieron en plazas, estadios y centros culturales, con velas y canciones que marcaron a generaciones enteras.

El fenómeno Solari va más allá de la música: su figura representa la resistencia cultural y la identidad popular argentina, en un país donde el rock ha sido vehículo de expresión política y social desde la dictadura militar de 1976. La movilización de este lunes, sin precedentes desde la muerte de otros iconos como Luis Alberto Spinetta o Gustavo Cerati, confirma su lugar en la memoria colectiva.

El legado del Indio incluye una discografía de más de 20 álbumes, letras que han sido analizadas en universidades y un vínculo casi religioso con sus seguidores, que este lunes volvieron a demostrar que Solari no era solo un músico, sino un fenómeno social que trascendió fronteras y épocas.