Argentina cuadruplicó en mayo sus exportaciones de carne bovina hacia Estados Unidos, con un incremento interanual del 369%, según datos publicados el 26 de junio. El salto responde al acuerdo bilateral de exportación de carne firmado en febrero y contrasta con el consumo doméstico, que cayó a su nivel más bajo en dos décadas.
El acuerdo, que elimina barreras arancelarias y facilita los envíos, ha permitido a los frigoríficos argentinos aumentar de forma drástica su presencia en el mercado estadounidense. Estados Unidos se ha convertido así en un destino clave para la carne argentina, en un momento en que la demanda interna se ha debilitado significativamente.
Según estimaciones de analistas del sector, el consumo de carne por habitante en Argentina se habría situado en mayo en torno a los 47,5 kilogramos per cápita anuales, una cifra que no se registraba desde hace veinte años. La caída del poder adquisitivo y la inflación han reducido la capacidad de compra de los hogares, lo que ha desplazado la oferta hacia los mercados externos.
«Esta es una necesidad de Estados Unidos, no de Argentina», afirmaron fuentes del sector consultadas, en alusión al déficit de oferta que enfrenta el mercado estadounidense de carne bovina. El incremento de las exportaciones argentinas contribuye a cubrir ese vacío mientras el consumo interno sigue deprimido.
El dato publicado este viernes confirma la tendencia alcista de los envíos al país norteamericano, que se aceleró tras la entrada en vigor del acuerdo bilateral. En los próximos meses se espera que las exportaciones sigan creciendo, aunque el ritmo dependerá de la evolución de la demanda tanto externa como interna.




