Argelia se convierte en el primer país africano en adquirir cazas polivalentes J-10C y aviones de alerta temprana KJ-500 de fabricación china, según ha trascendido este martes. La operación supone un salto cualitativo en las capacidades de la Fuerza Aérea argelina y altera el equilibrio militar en el Magreb, con implicaciones directas para la seguridad de las plazas españolas de Ceuta y Melilla y del estrecho de Gibraltar.

El acuerdo fue anunciado en el contexto de una creciente competencia regional. Argelia, tradicional cliente de Rusia en materia de defensa, busca diversificar sus fuentes de suministro ante la saturación de la industria armamentística rusa por la guerra en Ucrania. La adquisición del J-10C, un caza de cuarta generación, y del KJ-500, un sistema aerotransportado de alerta y control (AWACS), dota a Argelia de una capacidad de vigilancia y combate que sus vecinos no poseen actualmente.

El J-10C está equipado con radar AESA y capacidad de misiles aire-aire de largo alcance, comparable al Eurofighter o al F-16 modernizado. Por su parte, el KJ-500 permite detectar aeronaves y misiles a grandes distancias, coordinando ataques y vigilancia en un amplio teatro de operaciones. La decisión argelina responde también a la modernización de la Fuerza Aérea de Marruecos, que ha adquirido cazas F-16V y sistemas de defensa israelíes.

Implicaciones para España y la región

La llegada de estos sistemas a Argelia, que comparte frontera con Marruecos y se sitúa a escasos kilómetros del sur de España, introduce un nuevo factor estratégico en la zona del estrecho de Gibraltar y en el flanco sur de la OTAN. Aunque Argelia mantiene relaciones estables con España, la escalada armamentística en el norte de África puede presionar a los países de la zona a revisar sus propias capacidades de defensa aérea y vigilancia marítima.

China, por su parte, consolida su presencia en el Magreb como proveedor de armamento de alta tecnología, compitiendo directamente con Estados Unidos y Rusia. Para Argelia, la entrada en servicio de estos aviones supone un cambio generacional respecto a su actual flota, compuesta mayoritariamente por MiG-29 y Su-30 de origen soviético y ruso. No se ha especificado el número exacto de unidades ni el importe del contrato, pero fuentes cercanas al sector estiman que la operación incluye varias decenas de cazas y al menos dos o tres aviones AWACS.

La operación se enmarca en la visita del presidente argelino a China el pasado mes de mayo, durante la cual se firmaron acuerdos de cooperación militar y económica. El Ministerio de Defensa argelino no ha emitido un comunicado oficial, pero medios próximos al Gobierno han confirmado la adquisición, que podría materializarse en los próximos meses tras la formación de pilotos y técnicos.