Las elecciones legislativas en Argelia han registrado este viernes una participación históricamente baja, por debajo del 21%, según el recuento provisional de las autoridades argelinas. El dato refleja un amplio descontento político entre la población, pese a que el Gobierno extendió el horario de votación para incentivar la concurrencia a las urnas.
El gobierno argelino había hecho un llamamiento expreso a los ciudadanos para que participaran en los comicios, en un intento de apuntalar la legitimidad de las instituciones. Sin embargo, el abstencionismo masivo —que superó incluso el de anteriores procesos electorales— sitúa a Argelia en una coyuntura política delicada, según fuentes oficiales consultadas por la prensa local.
La baja participación tiene implicaciones directas para la estabilidad del régimen argelino, un país vecino a España y clave en el tablero migratorio y energético del Mediterráneo occidental. Argelia es uno de los principales proveedores de gas natural a la Unión Europea, y cualquier turbulencia política en el país norteafricano podría repercutir en el suministro energético y en los flujos migratorios hacia el sur de Europa.
Los resultados definitivos de las legislativas se conocerán en los próximos días, pero el escenario de una participación inferior al 21% ya ha encendido las alarmas en los círculos diplomáticos. España, como vecino mediterráneo, sigue de cerca la evolución de los acontecimientos en Argel, donde la Hogra (término local para el desprecio institucional hacia el ciudadano) parece haberse traducido en un rechazo masivo a las urnas.




