Argelia ha dado el pistoletazo de salida al Gasoducto Transahariano (TSGP), un megaproyecto que busca exportar gas nigeriano a Europa a través de Níger y Argelia. El anuncio, realizado el 5 de junio de 2026, intensifica la rivalidad entre Argelia y Marruecos por convertirse en la puerta de entrada del gas africano al continente europeo, en un contexto de búsqueda de alternativas al suministro ruso.

El TSGP, que conectará Nigeria con la costa mediterránea argelina, refuerza la posición de Argel como socio energético clave para la Unión Europea, al tiempo que desafía el proyecto rival promovido por Rabat: el Gasoducto Nigeria-Marruecos. Según expertos del sector, la iniciativa argelina cuenta con la ventaja de un trazado más corto y una infraestructura gasística ya consolidada en territorio argelino, aunque atraviesa zonas de inestabilidad en el Sahel.

Una apuesta estratégica con implicaciones para España

Para España, tradicional cliente del gas argelino, el desarrollo del TSGP podría suponer un reforzamiento de los lazos energéticos con Argel, pero también un factor de tensión diplomática con Marruecos, que compite por captar inversiones europeas en su propio gasoducto. La Comisión Europea ha mostrado interés en diversificar sus fuentes de aprovisionamiento, aunque aún no se ha pronunciado sobre qué proyecto apoyará.

El lanzamiento del TSGP demuestra que Argelia está decidida a jugar un papel central en la seguridad energética europea, pese a los desafíos técnicos y políticos que implica el cruce del Sáhara, según fuentes del Ministerio de Energía argelino.

Níger y Nigeria, por su parte, ven en el gasoducto una oportunidad para monetizar sus reservas y atraer inversión extranjera, aunque la inestabilidad en Níger -agravada por el golpe de Estado de 2023- supone un obstáculo considerable. Argelia ha desplegado esfuerzos diplomáticos para garantizar la seguridad del trazado, mientras Marruecos intensifica la promoción de su propia ruta.