Argelia ha presentado alrededor de un centenar de demandas de extradición a Francia para recuperar bienes producto de la corrupción, según reveló este lunes el ministro francés de Justicia, Gérald Darmanin, al término de una visita oficial al país norteafricano.
Darmanin realizó el anuncio tras una audiencia con el presidente argelino, en el marco de unas relaciones bilaterales que atraviesan un momento delicado. El ministro galo no ofreció detalles sobre los casos concretos ni sobre el valor de los activos reclamados, pero la cifra de un centenar de solicitudes supone un endurecimiento significativo en la postura de Argel contra la corrupción y la fuga de capitales.
Un giro anticorrupción
Las autoridades argelinas llevan años tratando de recuperar fondos desviados al extranjero, especialmente a Francia, antigua potencia colonial y destino habitual de fortunas ilícitas. La presentación masiva de peticiones de extradición, según fuentes diplomáticas, busca enviar una señal de firmeza tanto a nivel interno como ante la comunidad internacional.
Francia, por su parte, se enfrenta al desafío de compatibilizar la cooperación judicial con Argelia con el respeto a su propio marco legal. Las demandas de extradición deberán ser examinadas caso por caso por los tribunales franceses, un proceso que puede prolongarse durante meses o incluso años.
La noticia se conoce en un contexto de tensión diplomática recurrente entre ambos países, marcada por desacuerdos en materia migratoria, de memoria histórica y de cooperación en seguridad. La recuperación de activos podría allanar el camino para una mejora de las relaciones bilaterales, aunque también puede generar roces si las peticiones no son atendidas con la celeridad que desea Argel.
España, vecino mediterráneo de ambas naciones, sigue con atención estos movimientos, dado que cualquier cambio en el equilibrio bilateral entre Argel y París repercute en la dinámica regional y en los intereses españoles en el Magreb.




