Argelia ha anunciado que ha atraído cerca de 2.000 millones de dólares en inversiones turísticas, en el marco de su estrategia para diversificar la economía y reducir la dependencia de los hidrocarburos. El director general de la Agencia Argelina de Promoción de la Inversión (AAPI), Omar Rekache, confirmó el sábado 23 de mayo que se pondrán a disposición de los inversores nacionales y extranjeros numerosas parcelas de terreno en seis provincias costeras y otras zonas del interior.

La iniciativa, que compite directamente con destinos mediterráneos consolidados como España, busca potenciar el sector turístico argelino, hasta ahora infraexplotado. Según Rekache, las parcelas están ubicadas en seis provincias costeras y en otras regiones del interior, lo que permitirá desarrollar infraestructuras hoteleras y de ocio.

Un plan para diversificar la economía

El Gobierno argelino lleva años impulsando reformas para atraer capital extranjero más allá del petróleo y el gas, que representan el grueso de sus ingresos. La nueva oferta de suelo turístico se enmarca en la ley de inversiones de 2022, que ofrece incentivos fiscales y administrativos a los inversores. El objetivo es convertir a Argelia en un polo turístico emergente en el norte de África, aprovechando su litoral mediterráneo y su patrimonio histórico.

La noticia llega en un momento en que España, uno de los principales competidores en la región, registra cifras récord de visitantes. Sin embargo, Argelia parte de una base mucho menor: en 2025 recibió unos 3 millones de turistas, frente a los más de 90 millones de España. La inversión anunciada pretende multiplicar esa cifra en los próximos años.

Según la AAPI, los proyectos previstos incluyen la construcción de hoteles, complejos turísticos y centros de ocio, con un horizonte de ejecución de entre tres y cinco años. Las autoridades argelinas confían en que el clima de negocios mejore gracias a la simplificación de trámites y a la seguridad jurídica ofrecida a los inversores.

La apuesta turística argelina coincide con la estrategia del presidente Abdelmadjid Tebboune, que ha hecho de la diversificación económica una prioridad de su mandato. La caída de los ingresos por hidrocarburos en los últimos años ha acelerado la búsqueda de fuentes alternativas de divisas.