El jefe del Estado Mayor del Ejército argelino, general Said Chanegriha, recibió este martes 9 de junio al almirante estadounidense George Wikoff, comandante de las Fuerzas Conjuntas de la OTAN, en una reunión destinada a aclarar la doctrina de defensa de Argelia en un contexto regional marcado por la rivalidad con Marruecos y la competencia por la influencia en el Sahel y el Mediterráneo.

Una reunión en plena escalada de tensiones

El encuentro se produce en un momento de especial tensión entre Argel y Rabat, con el frente del Sáhara Occidental enquistado y las alianzas militares en juego. La OTAN mantiene una relación compleja con Argelia, que históricamente ha buscado un equilibrio entre su cooperación con el bloque atlántico y su rechazo a cualquier injerencia en sus asuntos soberanos.

Según fuentes militares argelinas, Chanegriha reiteró durante la audiencia la posición de Argelia, basada en la no alineación y el respeto a las fronteras heredadas de la descolonización, un principio que choca directamente con las aspiraciones de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. La clarificación doctrinal busca evitar malentendidos con la OTAN, que cuenta entre sus miembros a España y Francia, países con intereses directos en la región.

Implicaciones para el flanco sur de la OTAN

La reunión tiene una lectura estratégica para España, cuya posición en el Magreb y el Mediterráneo se ve directamente afectada por la postura de Argelia. El país norteafricano es un socio energético clave y un actor indispensable en la lucha contra el terrorismo en el Sahel. Su alineamiento o distancia de la OTAN condiciona la seguridad del flanco sur de la Alianza.

Argelia ha expresado en los últimos meses su malestar por el giro de la política exterior española respecto al Sáhara Occidental, tras el apoyo de Madrid al plan de autonomía marroquí. Este contexto ha enfriado las relaciones bilaterales y sitúa a España como un actor directamente concernido por el resultado de las conversaciones entre el mando argelino y la OTAN.