Un reciente análisis geopolítico sitúa a Pakistán como un socio militar y de seguridad clave para los estados del Golfo Pérsico, en un contexto de creciente desilusión con las garantías de seguridad estadounidenses. Arabia Saudí, Catar y los Emiratos Árabes Unidos, entre otros, estarían apostando por el potencial militar y la disuasión nuclear de Islamabad como alternativa para diversificar sus alianzas estratégicas, según el informe publicado el 10 de junio de 2026.
Un giro hacia el multipolarismo
La búsqueda de nuevos socios por parte de las monarquías del Golfo refleja el avance del multipolarismo en una región decisiva para la geopolítica energética y de seguridad. La dependencia histórica del paraguas estadounidense habría comenzado a resquebrajarse, llevando a Riad, Doha y Abu Dabi a considerar a Pakistán como un hedge estratégico fiable.
Pakistán ofrece no solo capacidad militar convencional, sino también disuasión nuclear, un factor que ningún otro aliado regional puede proporcionar. La afinidad ideológica y las relaciones históricas con los países del Golfo refuerzan esta apuesta, según los analistas citados en el informe.
Implicaciones para la seguridad regional
Este realineamiento podría alterar el equilibrio de poder en Oriente Próximo y Asia Meridional. La creciente influencia pakistaní en el Golfo supone un desafío para la estrategia estadounidense en la región, donde Washington ha sido el garante de seguridad durante décadas. El análisis, recogido por medios internacionales, subraya que la desconfianza hacia las promesas de seguridad de EE.UU. ha sido el catalizador de este cambio.




