Arabia Saudí ha planteado a sus aliados en Oriente Medio la posibilidad de un pacto de no agresión regional que incluya a Irán, según fuentes conocedoras de las conversaciones. La propuesta, aún en fase exploratoria, busca definir el marco de seguridad una vez concluya la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
El movimiento diplomático saudí refleja la preocupación de los aliados árabes de Estados Unidos en el Golfo por quedar desprotegidos ante un eventual vacío de seguridad. Riad estaría explorando un nuevo equilibrio regional que reduzca las tensiones con Teherán, con quien mantiene una rivalidad histórica, y que a su vez garantice la estabilidad sin depender exclusivamente del paraguas militar estadounidense.
Una iniciativa en fase exploratoria
Según fuentes conocedoras de las conversaciones, el pacto de no agresión se enmarca en un debate más amplio sobre el futuro orden regional. Arabia Saudí habría planteado la idea a varios estados del Golfo y a otros socios como Jordania o Egipto, aunque aún no hay un texto concreto ni una agenda formal de negociación. La propuesta incluiría garantías mutuas de no agresión y mecanismos de resolución de conflictos.
La iniciativa llega en un momento de incertidumbre estratégica. La guerra contra Irán ha debilitado la presencia de Teherán en la región, pero también ha generado dudas sobre la fiabilidad de Estados Unidos como garante de seguridad a largo plazo. Riad busca así un marco regional autónomo que complemente, sin reemplazar del todo, las alianzas tradicionales.
Irán, por su parte, no ha respondido oficialmente a la propuesta. Analistas consultados señalan que Teherán podría ver el pacto como una oportunidad para romper su aislamiento, pero también exigiría concesiones saudíes en Yemen y otras zonas de influencia.
La administración estadounidense, que no ha sido informada formalmente según las mismas fuentes, sigue de cerca los movimientos de su aliado saudí. Un portavoz del Departamento de Estado declinó hacer comentarios, pero fuentes internas indican que Washington ve con cautela cualquier iniciativa que pueda marginar su papel en la región.




