Arabia Saudí ha dado comienzo a la peregrinación del Hajj de 2026 con la participación de 1,5 millones de fieles, una cifra que el reino mantiene a pesar de los ataques directos de Irán en el marco del conflicto abierto entre ambos países. La celebración, que tiene lugar en la ciudad santa de La Meca, es considerada por Riad como un gesto de estabilidad y poder blando en un contexto de creciente tensión regional.

Un acto de resistencia en plena crisis bélica

Arabia Saudí ha sido blanco de ataques iraníes en varias ocasiones desde el inicio de las hostilidades, pero las autoridades saudíes han decidido mantener la peregrinación anual, uno de los cinco pilares del islam. El Ministerio del Interior saudí confirmó que se han desplegado más de 100.000 efectivos de seguridad para proteger a los peregrinos, mientras que las fuerzas de defensa aérea permanecen en alerta máxima ante posibles represalias.

La decisión de Riad de no suspender el Hajj responde a su voluntad de mostrar resistencia frente a la presión iraní y de consolidar su liderazgo en el mundo musulmán, según analistas citados por la agencia oficial SPA. La peregrinación representa además un importante flujo económico: los servicios vinculados al Hajj generan alrededor de 12.000 millones de dólares anuales para la economía saudí.

Implicaciones para la estabilidad regional

El conflicto entre Arabia Saudí e Irán, que se intensificó a principios de 2026, ha elevado la tensión en todo Oriente Medio. La celebración del Hajj sin incidentes graves hasta el momento se interpreta como una señal de que Riad mantiene el control sobre su territorio pese a las amenazas exteriores. Fuentes diplomáticas consultadas por la agencia Reuters señalan que el reino ha coordinado con Estados Unidos y aliados regionales un dispositivo de vigilancia para garantizar la seguridad del evento.

Para los países de mayoría musulmana, el Hajj sigue siendo un símbolo de unidad religiosa. Sin embargo, la guerra ha reducido la participación de peregrinos iraníes, que este año apenas superan los 12.000, según datos del Ministerio saudí de Asuntos Islámicos. En años anteriores, la delegación iraní solía superar las 60.000 personas.

Riad confía en que la finalización del Hajj sin contratiempos refuerce su posición diplomática, en un momento en que la comunidad internacional busca una desescalada del conflicto. El reino ha reiterado su disposición a negociar un alto el fuego, siempre que Irán cese sus ataques directos, según declaró el ministro de Asuntos Exteriores saudí en una rueda de prensa celebrada el miércoles.