Arabia Saudí ha participado activamente en la campaña militar liderada por Estados Unidos e Israel contra Irán, bombardeando objetivos en Irak vinculados a milicias chiíes alineadas con Teherán, según informaron fuentes de seguridad este miércoles. Se trata de la primera confirmación de implicación directa saudí en la ofensiva, lo que amplía el alcance regional del conflicto.
Objetivos cerca de la frontera saudí
Las fuentes señalaron que cazas saudíes lanzaron ataques contra blancos próximos a la frontera entre Arabia Saudí e Irak. Algunos de estos bombardeos coincidieron temporalmente con los lanzados por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, aunque no se precisó si existió coordinación directa. Tampoco se han especificado el número de objetivos alcanzados, las bajas producidas ni el tipo de munición empleada.
La intervención de Riad representa un giro significativo en su postura regional. Durante años, Arabia Saudí mantuvo una estrategia de contención frente a Irán basada en el apoyo a fuerzas proxies y la diplomacia, evitando una confrontación militar directa. La decisión de sumarse a la coalición liderada por Washington y Tel Aviv sugiere un cálculo estratégico orientado a debilitar la influencia iraní en Irak, donde las milicias chiíes proiraníes han consolidado su poder militar y político desde 2014.
Implicaciones regionales
La participación saudí en los bombardeos podría alterar el equilibrio de poder en Oriente Medio. Irak, que ha intentado mantener un difícil equilibrio entre sus alianzas con Irán y Estados Unidos, se convierte ahora en escenario de una escalada que involucra directamente a Arabia Saudí. El gobierno de Bagdad ha condenado reiteradamente cualquier violación de su soberanía, pero las milicias chiíes, integradas en las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), han amenazado con represalias contra quienes apoyen la campaña militar.
La noticia llega en un contexto de creciente tensión regional. La ofensiva estadounidense-israelí contra Irán, que comenzó la semana pasada, ha incluido ataques contra instalaciones nucleares y bases militares iraníes. La entrada de Arabia Saudí en la coalición añade una dimensión interárabe al conflicto que podría reconfigurar las alianzas en el Golfo Pérsico, según fuentes de seguridad, y eleva el riesgo de una escalada fuera de control en una de las regiones más volátiles del planeta.




