Apple ha presentado este martes su propuesta de inteligencia artificial durante la conferencia mundial de desarrolladores (WWDC) celebrada en Cupertino, California. La compañía ha tratado de convertir su llegada tardía al segmento en un argumento de venta: no se apresuró a lanzar herramientas de IA porque prefería tomárselo con calma para hacer las cosas bien, esto es, priorizando la privacidad frente a sus competidores.
En un mercado dominado por Google y Microsoft, donde los asistentes y modelos generativos se entrenan con grandes volúmenes de datos de usuario, Apple ha querido marcar distancias. Su vicepresidente de ingeniería de software, Craig Federighi, declaró durante la keynote que “la IA debe ser personal y, sobre todo, privada”. La compañía ha detallado que sus nuevos modelos de lenguaje procesarán la mayor parte de las peticiones directamente en el dispositivo, evitando enviar datos a servidores externos salvo en tareas que requieran mayor potencia de cálculo.
El reto de la confianza del consumidor
El enfoque de Apple, que denomina “inteligencia en el dispositivo”, se apoya en el chip Neural Engine de sus procesadores más recientes, capaces de ejecutar modelos de lenguaje con 3.000 millones de parámetros sin recurrir a la nube. Solo cuando la consulta lo exige, el sistema se conecta a servidores propios de Apple, donde los datos se eliminan inmediatamente después de procesados, según explicó la compañía.
“No recopilamos tu información personal para venderla ni para entrenar modelos ajenos a tu experiencia”, afirmó Federighi.
La estrategia busca responder a las crecientes exigencias de los reguladores europeos y estadounidenses, que han puesto el foco en el uso de datos por parte de las grandes tecnológicas. La Comisión Europea ha iniciado consultas informales sobre la protección de datos en los sistemas de inteligencia artificial, según fuentes comunitarias citadas por los medios.
Un mercado en ebullición
Apple llega tarde a una carrera donde Google ha integrado su modelo Gemini en Android y Microsoft ha desplegado Copilot en Windows y Office. Sin embargo, la compañía de Cupertino espera que su énfasis en la privacidad incline la balanza entre los consumidores más sensibles a la protección de datos. Según un estudio interno citado por Apple, el 62% de los usuarios de smartphones en Estados Unidos considera la privacidad un factor determinante a la hora de usar servicios de IA.
La apuesta de Apple no está exenta de riesgos. Al limitar el procesamiento en la nube, la compañía podría sacrificar la sofisticación de algunas respuestas frente a las de sus rivales. No obstante, desde la compañía confían en que su ecosistema cerrado y el control del hardware le permitan ofrecer una experiencia competitiva sin comprometer los datos.




