Apple ha presentado este lunes en la Conferencia Mundial de Desarrolladores (WWDC) iOS 27, la nueva versión de su sistema operativo para iPhone, con un fuerte énfasis en las mejoras impulsadas por inteligencia artificial para Siri. Sin embargo, la compañía ha confirmado que las funciones avanzadas del asistente no estarán disponibles en Europa, y ha vinculado la decisión a las restricciones regulatorias de la Unión Europea.

Según ha explicado Apple, las nuevas capacidades de Siri basadas en modelos de lenguaje avanzados requieren un procesamiento en la nube y un acceso a datos del usuario que chocan con la normativa europea de interoperabilidad y privacidad. La compañía busca que Bruselas revise estas reglas para permitir el despliegue del asistente en el mercado comunitario.

La presión de Apple sobre la UE

La decisión de Apple supone un pulso directo con la Comisión Europea, que en los últimos años ha endurecido la regulación sobre las grandes tecnológicas con leyes como la Ley de Mercados Digitales y la Ley de Inteligencia Artificial. Apple argumenta que las normas actuales limitan su capacidad para ofrecer una experiencia de IA completa, y coloca la responsabilidad sobre los reguladores ante los consumidores europeos.

Fuentes de la compañía han señalado que el bloqueo no es técnico, sino regulatorio. «Queremos llevar lo mejor de Siri a todos nuestros usuarios, pero necesitamos un marco que lo haga posible», han indicado en declaraciones a la prensa durante el evento.

El contexto de la regulación europea

La UE ha sido especialmente activa en la regulación de la inteligencia artificial, con la aprobación en 2024 de la primera ley integral de IA del mundo, que clasifica los sistemas según su nivel de riesgo. Las nuevas funciones de Siri podrían encajar en categorías de riesgo alto o limitado, lo que obligaría a Apple a cumplir con requisitos de transparencia y auditoría que la compañía considera excesivos.

Paralelamente, la Ley de Mercados Digitales exige a las plataformas denominadas «guardianes de acceso» –como Apple– garantizar la interoperabilidad con servicios de terceros. Apple sostiene que la arquitectura de Siri difícilmente puede cumplir con estas exigencias sin comprometer la seguridad del usuario.