El presidente libanés, Joseph Aoun, y el secretario general de Hezbolá, Naim Qassem, emitieron el martes sendos llamamientos exigiendo la retirada total de las fuerzas israelíes del Líbano. La petición conjunta, inusual por provenir de dos líderes que representan a facciones políticas opuestas, se produce en un contexto de tensión creciente en la frontera sur libanesa.
Las declaraciones coinciden con el inicio de una quinta ronda de conversaciones entre Israel y Líbano en Washington, mediada por Estados Unidos. Según fuentes diplomáticas, el gobierno libanés reclama la implementación plena de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, que puso fin a la guerra de 2006 y que exige la retirada israelí de los territorios ocupados en el sur del país.
Desde Teherán, se ha vinculado este desenlace a la aplicación del memorando de entendimiento firmado entre Estados Unidos e Irán. La milicia chií Hezbolá, aliada de Irán, mantiene una presencia armada en la zona y ha reiterado su disposición a combatir si no se produce un repliegue israelí.
El ejército israelí mantiene desde hace meses posiciones en varios puntos estratégicos del sur del Líbano, que según Tel Aviv son necesarias para garantizar la seguridad de sus comunidades fronterizas. Las negociaciones en Washington buscan destrabar este punto, aunque las posiciones de las partes siguen alejadas.
La comunidad internacional, incluido el contingente de la FINUL (Fuerza Interina de la ONU en Líbano), en el que España participa con efectivos, observa con atención el desarrollo de las conversaciones. Un fracaso en las mismas podría reavivar la violencia en la región.




