Un equipo de arqueólogos ha descubierto marcas de raspado en el interior de un cráneo de la Edad de Hierro en las Islas Británicas, lo que sugiere que los antiguos britanos podrían haber extraído el cerebro de los fallecidos como parte de rituales funerarios. El hallazgo, publicado el 11 de junio de 2026 por medios especializados, también apunta a que algunos huesos largos fueron modificados para convertirlos en herramientas.

Los restos, datados entre el 800 a.C. y el 43 d.C., fueron analizados mediante técnicas de microscopía que revelaron estrías características de herramientas de piedra. Según los investigadores, las marcas en el cráneo indican un proceso sistemático de descarnamiento y posible extracción del tejido cerebral, mientras que varios huesos largos presentan señales de haber sido afilados, lo que apunta a un uso práctico o simbólico posterior a la muerte.

Prácticas funerarias poco conocidas

El hallazgo arroja luz sobre las costumbres de los pueblos celtas prerromanos de Gran Bretaña, de los que se conocen pocos detalles sobre el tratamiento de los cadáveres. Aunque se han documentado casos de desmembramiento o exposición en otras culturas de la misma época, la extracción del cerebro apenas cuenta con precedentes en el noroeste de Europa. El equipo sugiere que podría tratarse de un ritual vinculado a creencias sobre la muerte o el más allá, o bien de un método para obtener materia orgánica para usos desconocidos.

Los arqueólogos han subrayado que aún es necesario profundizar en el análisis de otros enterramientos de la región para confirmar la extensión de estas prácticas. De momento, el estudio abre una nueva vía para entender la complejidad ritual de las comunidades britanas de la Edad de Hierro, mucho más sofisticada de lo que se creía hasta ahora.