El presidente de la empresa estadounidense de defensa Anduril, Christian Brose, ha instado a Estados Unidos a adoptar un nuevo enfoque en el desarrollo de armamento, basado en las lecciones extraídas de la guerra de Ucrania. Brose defendió este lunes la necesidad de fabricar sistemas de armas más baratos y escalables para evitar el rápido agotamiento de las municiones caras que se ha observado en el conflicto ucraniano, según declaraciones recogidas por la prensa especializada.
El agotamiento de las municiones de alto coste
Brose señaló que la guerra en Ucrania ha demostrado que los arsenales de municiones sofisticadas y costosas se vacían rápidamente en combates de alta intensidad, lo que obliga a replantear la estrategia de adquisiciones del Pentágono. «Desarrollar armas más baratas a escala para evitar el rápido agotamiento de municiones», declaró Brose, en alusión a la necesidad de priorizar la cantidad y la velocidad de producción frente a la perfección tecnológica.
Anduril, conocida por sus sistemas autónomos y de inteligencia artificial en el campo de batalla, aboga por un modelo de innovación más rápido y menos costoso, en contraste con los programas tradicionales de adquisición militar que a menudo tardan décadas en materializarse. «Estados Unidos debe aprender de Ucrania e innovar más rápido y más barato», subrayó el ejecutivo, quien anteriormente fue asesor del expresidente del Estado Mayor Conjunto.
Un cambio doctrinal en la industria de defensa
Las declaraciones de Brose se producen en un momento en que el Departamento de Defensa estadounidense revisa sus prioridades de gasto ante el aumento de la competencia con China y la prolongación del conflicto en Ucrania. La propuesta de Anduril coincide con las críticas de varios analistas militares que consideran que el actual modelo de armamento excesivamente caro no es sostenible en guerras prolongadas. «La lección es clara: necesitamos sistemas que podamos producir en masa y que no cuesten millones de dólares por unidad», agregó Brose.
El presidente de Anduril no ofreció cifras concretas ni plazos, pero su llamamiento refleja un debate creciente dentro del Pentágono sobre cómo equilibrar la ventaja tecnológica con la necesidad de contar con arsenales amplios y renovables. La empresa, que ya colabora con el Cuerpo de Marines y otras ramas militares, se posiciona como un actor clave en la transición hacia una defensa más ágil y económica.




