Analistas críticos con la política exterior de Estados Unidos y Reino Unido han denunciado que ambos países no están aplicando presión reputacional sobre Emiratos Árabes Unidos (EAU) para que detenga su apoyo a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) de Sudán, a pesar de que Washington ha calificado de genocidio las acciones de esa milicia. La crítica, publicada el 26 de junio de 2026, sostiene que los gobiernos y el sector privado «necesitan encontrar el valor para aplicar presión reputacional sobre los EAU por apoyar a una fuerza que EE.UU. cita por genocidio».

El análisis subraya que, pese a la gravedad de las acusaciones, ni Washington ni Londres han adoptado medidas concretas para disuadir a Abu Dabi de continuar su asistencia a las RSF, una fuerza paramilitar sudanesa contra la que el Departamento de Estado estadounidense ha invocado el término genocidio. La falta de presión reputacional, un mecanismo que los analistas consideran eficaz sin recurrir a sanciones formales o acciones militares, es el centro de la crítica.

Contradicción en la postura occidental

La postura de los dos aliados occidentales contrasta con la retórica empleada por el propio gobierno estadounidense, que ha utilizado el término «genocidio» para describir los crímenes cometidos por las RSF en el conflicto sudanés. Los analistas sugieren que esta contradicción socava la credibilidad de la posición de EE.UU. y Reino Unido ante la comunidad internacional.

El texto no aporta cifras concretas sobre el alcance del apoyo emiratí ni detalles sobre las presuntas acciones genocidas, pero subraya la urgencia de que los gobiernos implicados actúen de manera coherente con su propia caracterización de los hechos.