Un informe independiente ha revelado que la construcción de tres centros de datos de Amazon Web Services (AWS) en el estado de Misisipi ha provocado una subida de al menos 10,60 dólares al mes en las facturas eléctricas de los residentes locales, pese a que las instalaciones aún no han entrado en funcionamiento. El estudio, publicado el pasado 11 de junio, pone de relieve el impacto que la expansión de la infraestructura cloud de las grandes tecnológicas está teniendo sobre las comunidades rurales estadounidenses.
Los centros de datos, ubicados en el condado de Madison (Misisipi), son parte de la agresiva estrategia de AWS para ampliar su capacidad de computación en la nube. Sin embargo, según el informe, la demanda anticipada de electricidad de estas instalaciones ha obligado a la compañía eléctrica local a realizar inversiones en la red que ya están siendo trasladadas a los consumidores. El sobrecoste mínimo estimado es de 10,60 dólares por hogar al mes, una cifra que podría aumentar una vez los centros estén operativos.
Un patrón que se repite en todo el país
Misisipi no es un caso aislado. En estados como Virginia, Ohio o Carolina del Norte, la llegada de grandes centros de datos ha generado tensiones similares entre las compañías eléctricas, los gobiernos locales y los vecinos. Las tecnológicas suelen negociar tarifas preferenciales para su suministro, mientras que el coste de reforzar la red recae sobre el resto de los abonados. El informe subraya que los centros de datos consumen tanta electricidad como una ciudad pequeña, lo que obliga a las distribuidoras a ampliar su capacidad de generación y transmisión.
En el caso de Misisipi, los tres centros de Amazon aún no han consumido un solo kilovatio, pero la planificación de la red ya ha encarecido el recibo de la luz. Según el estudio, la compañía eléctrica local ha solicitado a la Comisión de Servicios Públicos del estado una autorización para recuperar las inversiones previas a la puesta en marcha de las instalaciones, lo que ha sido aprobado parcialmente.
Reacciones y consecuencias
El informe ha avivado el debate sobre los subsidios y exenciones fiscales que los estados ofrecen a las grandes empresas tecnológicas para atraer centros de datos. Críticos señalan que estas políticas generan un beneficio limitado en empleo local, ya que las plantas requieren poco personal una vez en funcionamiento, mientras que los costes energéticos se disparan para los residentes. AWS no ha realizado declaraciones oficiales sobre el estudio, pero fuentes citadas por medios locales indican que la compañía ha colaborado con la distribuidora para minimizar el impacto en las tarifas.
«La expansión de la nube no debería pagarse con el bolsillo de quienes ya viven en la zona», señala uno de los autores del informe.
El caso de Misisipi podría sentar un precedente en la regulación de los centros de datos en Estados Unidos. Varios estados están revisando sus políticas de incentivos, mientras que la propia Administración federal ha iniciado consultas sobre el impacto energético de la inteligencia artificial y la computación en la nube, sectores que disparan la demanda eléctrica en todo el país.




