El mercado global del hogar inteligente atraviesa un momento delicado. Los costes aumentan y los principales actores del sector, incluido Amazon, no logran rentabilizar sus inversiones. El gigante tecnológico ha colocado cientos de millones de dispositivos Echo en los hogares, pero la monetización sigue siendo una asignatura pendiente, según reconocen fuentes del sector.
Un modelo de negocio agotado
Amazon ha apostado fuerte por el ecosistema del hogar inteligente con sus altavoces y asistentes Alexa, pero la estrategia de vender hardware a bajo coste o incluso por debajo del precio de fabricación no ha dado los frutos esperados. La compañía esperaba recuperar la inversión mediante ventas cruzadas y suscripciones, pero los ingresos no han compensado el gasto en desarrollo y marketing. Google, por su parte, también ha tenido dificultades para obtener beneficios de su filial Nest, a pesar de una inversión sustancial.
La nueva apuesta: suscripciones de IA
Ante el estancamiento, Google ha empezado a explorar la venta de suscripciones basadas en inteligencia artificial como vía para rentabilizar su presencia en los hogares. La estrategia, según analistas del sector, supone un giro significativo frente al modelo anterior, centrado casi exclusivamente en el hardware. El reto, no obstante, es convencer a los consumidores de que paguen por funciones que hasta ahora se ofrecían de forma gratuita o integradas en el precio del dispositivo.
El caso de Amazon evidencia que, pese al éxito inicial de los Echo, el ecosistema del hogar inteligente sigue sin encontrar un equilibrio financiero sostenible. La subida generalizada de costes —desde los componentes electrónicos hasta la logística— presiona aún más los márgenes de unas empresas que, por ahora, mantienen la apuesta a la espera de un punto de inflexión.




