El Consejo Municipal de Seattle votará este martes una moratoria de un año sobre la construcción de nuevos centros de datos, tras las presiones de empleados de Amazon y vecinos que alertan sobre el impacto en recursos básicos y la falta de regulación. La medida llega dos meses después de que varias empresas anunciaran planes para erigir cinco grandes centros de datos en la ciudad estadounidense.
Entre los principales impulsores de la moratoria se encuentran trabajadores de Amazon, el gigante tecnológico con sede en Seattle, que han acudido a declarar ante el consejo municipal en las últimas semanas. Argumentan que la expansión descontrolada de estas infraestructuras consume enormes cantidades de energía y agua, y que la ciudad carece de un marco normativo actualizado. Según fuentes del consejo municipal, la votación de este martes decidirá si se impone una pausa de doce meses, tiempo durante el cual se elaboraría un estudio sobre los efectos de los centros de datos y se propondrían nuevas regulaciones. El debate refleja las tensiones entre el crecimiento del sector tecnológico y las preocupaciones locales por la sostenibilidad y la planificación urbana.
Seattle no es un caso aislado: otras ciudades del país han empezado a cuestionar los incentivos fiscales y el consumo de recursos de los centros de datos, que se han multiplicado con el auge de la inteligencia artificial y la computación en la nube. La moratoria de un año, de aprobarse, permitiría a la ciudad evaluar el impacto acumulativo de estas infraestructuras en el suministro eléctrico y los recursos hídricos, así como establecer límites más estrictos a su expansión.




