Amazon ha revelado que sus centros de datos consumieron 2.500 millones de galones de agua en el último año, una cifra que sale a la luz justo después de que Seattle aprobara una moratoria de un año a la construcción de nuevas instalaciones. La medida, impulsada incluso por empleados de la propia compañía, refleja la creciente preocupación por el impacto ambiental de la infraestructura digital.

La moratoria, aprobada por el ayuntamiento de Seattle, responde a la presión vecinal y de grupos ecologistas por el uso intensivo de agua para la refrigeración de los centros de datos. En una región que ya sufre estrés hídrico, el consumo de Amazon compite directamente con las necesidades comunitarias. Según la compañía, los datos se publican por primera vez para demostrar su gestión del recurso, aunque la cifra evidencia el conflicto entre la expansión de la nube y la sostenibilidad local.

El impacto de la inteligencia artificial

El auge de la inteligencia artificial ha disparado la demanda de centros de datos, que requieren enormes cantidades de energía y agua para mantener los servidores a baja temperatura. En Seattle, cuna de Amazon, la empresa es uno de los mayores empleadores y consumidores de recursos. La decisión del ayuntamiento de paralizar nuevas construcciones durante un año busca dar tiempo a evaluar el impacto acumulativo y buscar alternativas más eficientes.

Amazon asegura que trabaja en sistemas de refrigeración que reduzcan el consumo de agua, como la reutilización de aguas grises o la refrigeración por aire en climas favorables. Sin embargo, los 2.500 millones de galones anuales —equivalentes al consumo de una ciudad mediana— ponen en duda la compatibilidad del modelo de negocio con los objetivos climáticos locales.