El grupo alemán LEONI, especializado en cableado para automóviles, ha iniciado la construcción de una nueva planta en Bouskoura, en la región de Casablanca-Settat (Marruecos), con una inversión de 640 millones de dirhams (unos 60 millones de euros). La instalación, que comenzará a operar en 2027, prevé la creación de 2.500 empleos directos y hasta 4.000 puestos entre directos e indirectos, según ha informado la compañía este jueves.

Marruecos gana peso como hub automotriz frente a España

La decisión de LEONI, que ya contaba con dos plantas en Marruecos (Tánger y Kenitra), responde a la estrategia del grupo de acercarse a los grandes fabricantes de automóviles instalados en el país magrebí, como Renault, Stellantis o el recién llegado BYD. La ubicación de Bouskoura, a apenas 20 kilómetros de Casablanca, facilita la logística hacia las principales factorías del norte de África.

«Este proyecto refuerza nuestra presencia en Marruecos y apoyará la creciente demanda de la industria automotriz local», declaró un portavoz de LEONI al medio marroquí La Vie éco.

La inversión supone un nuevo espaldarazo al plan industrial marroquí, que ha logrado atraer a múltiples proveedores de primer nivel mediante incentivos fiscales, costes laborales competitivos y acuerdos de libre comercio con la Unión Europea. Marruecos ya produce más de 700.000 vehículos al año, y el objetivo oficial es superar el millón en 2030.

Un rival directo para la industria española

Para España, la expansión de LEONI en Marruecos es una señal de alerta. El país norteafricano compite directamente con los polos automotrices de Barcelona, Valencia y Valladolid en la atracción de inversiones de multinacionales alemanas. LEONI, que también tiene plantas en España (como la de Córdoba, donde emplea a unos 800 trabajadores), opta por Marruecos para nuevas capacidades productivas, lo que evidencia un desplazamiento gradual de la oferta industrial hacia el sur del Mediterráneo.

Según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles (Anfac), las exportaciones españolas de componentes de automoción a Marruecos han crecido un 12% anual en los últimos cinco años, pero la balanza tiende a equilibrarse a medida que el país magrebí desarrolla su propio tejido de proveedores. «Cada inversión de este tipo reduce la dependencia marroquí de componentes importados y fortalece su autonomía industrial», señaló un analista del sector.

La apuesta de LEONI por Marruecos, un país con costes salariales un 70% inferiores a los españoles y con acceso preferencial a Europa, pone de manifiesto la necesidad de que España refuerce su competitividad no solo en costes, sino también en innovación y productividad.

La planta de Bouskoura se dedicará a la fabricación de mazos de cables para vehículos eléctricos, uno de los segmentos de mayor crecimiento y donde la competencia entre países es más intensa. Marruecos, además, se beneficia de su cercanía geográfica con Europa y de una red de acuerdos comerciales que incluyen la Unión Europea, Estados Unidos y varios países africanos.

El Gobierno español, a través del PERTE del Vehículo Eléctrico y Conectado, ha movilizado más de 3.000 millones de euros en ayudas para atraer inversiones en electromovilidad, pero las decisiones de empresas como LEONI demuestran que la batalla por la reindustrialización no se libra solo con subvenciones, sino con un entorno regulatorio y fiscal atractivo.