El Gobierno alemán ha firmado un nuevo contrato con la empresa noruega Kongsberg Defence & Aerospace para la adquisición de misiles de ataque conjunto JSM (Joint Strike Missile) adicionales, destinados a equipar su futura flota de cazas F-35A. El acuerdo, anunciado el 19 de mayo de 2026, busca dotar a los nuevos aviones de una capacidad de ataque de precisión contra objetivos terrestres y navales.
El JSM es un misil supersónico de quinta generación, diseñado específicamente para integrarse en las bodegas internas del F-35, lo que permite mantener la capacidad furtiva del caza. Con un alcance estimado de más de 500 kilómetros, el arma ha sido desarrollada por Kongsberg en colaboración con la Fuerza Aérea noruega y se considera un elemento clave para el poder aéreo de la OTAN en el flanco norte de Europa.
Refuerzo del programa militar alemán
Alemania adquirió los primeros lotes de F-35A en 2022 para sustituir a los cazas Tornado, que precisaban modernización. La compra adicional de misiles JSM, que no ha sido cifrada en el anuncio oficial, tiene como objetivo garantizar la disponibilidad de munición de precisión para los nuevos aviones, cuya entrega está prevista a partir de 2027. Según el Ministerio de Defensa alemán, la adquisición se enmarca en el compromiso del país de alcanzar el 2% del PIB en gasto militar.
La firma noruega Kongsberg ha calificado el acuerdo como un hito en su relación con el cliente alemán. El JSM ya ha sido seleccionado por otras fuerzas aéreas, como las de Australia y Japón, para sus respectivas flotas de F-35, lo que consolida a la empresa escandinava como un socio relevante dentro del ecosistema de defensa aliado.
Con este contrato, Alemania refuerza su capacidad de disuasión convencional en un contexto europeo marcado por la guerra en Ucrania y el aumento de las tensiones con Rusia. Los JSM, además de su uso en tierra, están optimizados para ataques antibuque, lo que proporciona a la Luftwaffe una herramienta versátil frente a amenazas navales en el Báltico y el mar del Norte.




