El Gobierno alemán ha cerrado un acuerdo con Francia para entrar en el accionariado del consorcio KNDS, fabricante del carro de combate Leopard 2, según confirmaron fuentes oficiales este jueves. La operación, fruto de meses de negociación, reconfigura el equilibrio de poder en uno de los mayores grupos europeos de defensa terrestre y tendrá implicaciones directas en programas como el European Main Battle Tank (EMBT), en el que España participa como socio industrial.
Un acuerdo de doble influencia
El pacto establece que Berlín y París compartirán el mismo grado de influencia sobre la compañía, poniendo fin a un tira y afloja que se prolongó durante más de seis meses. Alemania buscaba un mayor control industrial sobre KNDS, mientras que Francia defendía mantener su peso histórico en el consorcio de origen germano-francés. La entrada del Gobierno alemán como accionista directo supone un cambio de modelo respecto a la estructura anterior, en la que el Estado no participaba en el capital.
KNDS es el resultado de la fusión de la alemana Krauss-Maffei Wegmann y la francesa Nexter, y produce, además del Leopard 2, el carro francés Leclerc y el sistema de artillería CAESAR. La reestructuración accionarial afecta a la gobernanza de la empresa y, según fuentes del sector, podría condicionar el calendario y la financiación del programa EMBT, el futuro carro de combate europeo.
Implicaciones para la industria española
España participa en el programa EMBT a través de la empresa pública Santa Bárbara Sistemas (General Dynamics), que tiene experiencia en la fabricación bajo licencia del Leopard 2 para el Ejército de Tierra. El acuerdo germano-francés, al alterar la correlación de fuerzas dentro de KNDS, introduce incertidumbre sobre el reparto de cargas de trabajo en las futuras fases del proyecto. Fuentes del Ministerio de Defensa español siguen de cerca las negociaciones, aunque no se han pronunciado oficialmente.
La decisión de Berlín de entrar en el capital responde a la estrategia del nuevo Gobierno alemán de reforzar su soberanía industrial en el sector de la defensa, en un contexto de aumento del gasto militar y de consolidación de la industria europea. Francia, por su parte, logra mantener su influencia y garantizar que los centros de decisión no se desplacen exclusivamente a Alemania.




