Una delegación de cinco diputados alemanes ha viajado a Taiwán en mayo de 2026 para expresar su apoyo a la democracia en la isla, en un movimiento que ha desatado una enérgica protesta del Gobierno chino. Pekín considera que Taiwán es una parte inalienable de su territorio y rechaza cualquier visita oficial extranjera que pueda interpretarse como un reconocimiento de la soberanía taiwanesa.

Solidaridad democrática frente a la presión china

Los parlamentarios, cuya visita se enmarca en una gira de la comisión de relaciones exteriores del Bundestag, han subrayado la necesidad de que los gobiernos democráticos muestren solidaridad ante el creciente autoritarismo global, según fuentes de la delegación. La visita coincide con un momento de máxima tensión en el estrecho de Taiwán, donde China ha intensificado sus maniobras militares en los últimos meses.

La necesidad de que los gobiernos democráticos muestren solidaridad frente a los desafíos autoritarios es más acuciante que nunca, especialmente en regiones donde la libertad está bajo amenaza directa.

China, por su parte, ha calificado la visita de violación del principio de una sola China y ha advertido de que tomará las medidas necesarias para salvaguardar su soberanía e integridad territorial. El Ministerio de Asuntos Exteriores chino instó a Alemania a no alentar las fuerzas independentistas en Taiwán y a cumplir con los acuerdos diplomáticos que rigen las relaciones bilaterales.

Implicaciones para la Unión Europea

La visita de los parlamentarios alemanes pone a prueba la política de la Unión Europea hacia Taiwán, que mantiene relaciones no oficiales con la isla pero evita contactos oficiales de alto nivel. Alemania, como principal potencia europea, juega un papel clave en este equilibrio. La delegación alemana ha evitado reunirse con la presidenta taiwanesa Lai Ching-te para no escalar aún más la tensión con Pekín, según declaraciones de los propios diputados a la prensa local.