El Gobierno alemán ha anunciado este jueves la compra de misiles de crucero Tomahawk a Estados Unidos, que serán estacionados en territorio alemán. La decisión, comunicada el 9 de julio de 2026, representa un cambio significativo en la doctrina militar germana, tradicionalmente reacia a desarrollar capacidades de ataque de largo alcance fuera del paraguas nuclear aliado.

Los misiles, fabricados por Raytheon, son un sistema de alta precisión con un alcance superior a 1.600 kilómetros, lo que permitiría a la Bundeswehr golpear objetivos estratégicos en profundidad sin necesidad de recurrir a la fuerza aérea o a la artillería de largo alcance. No se ha especificado el número de misiles ni el coste total del programa.

Un cambio de rumbo en la defensa alemana

La adquisición responde a la necesidad de Berlín de reforzar su disuasión convencional en el contexto de la guerra en Ucrania y la presión dentro de la OTAN para que los aliados europeos incrementen su gasto y capacidades militares. Hasta ahora, Alemania carecía de sistemas de misiles de crucero de largo alcance en su inventario, una carencia que la exposición al conflicto ruso-ucraniano ha puesto de relieve.

El movimiento se produce además en un momento en que la alianza transatlántica debate el reparto de cargas de defensa y la necesidad de que Europa asuma un papel más activo en su propia seguridad. La estación de los Tomahawk en suelo alemán supone un salto cualitativo respecto a la postura histórica del país, que durante décadas se había limitado a rol defensivo dentro de la estructura de la OTAN.

La decisión ha sido comunicada sin citas directas de responsables gubernamentales, pero fuentes oficiales alemanas han confirmado la operación en el marco de los planes de modernización de las fuerzas armadas. La compra de los Tomahawk se suma a otros programas de adquisición de sistemas de largo alcance, como los misiles aire-tierra JASSM-ER y los sistemas de artillería de precisión, que el parlamento alemán aprobó en ejercicios anteriores.