El Gobierno alemán ha cerrado un acuerdo con Estados Unidos para la adquisición de misiles de crucero Tomahawk de largo alcance, en una operación que supone un salto cualitativo en la capacidad de disuasión convencional de la Bundeswehr en el marco de la OTAN. El pacto fue anunciado este jueves por el canciller Friedrich Merz, sin que se hayan precisado ni el número de unidades ni el importe total del contrato.
Los Tomahawk, fabricados por la empresa estadounidense Raytheon, son misiles de crucero con un alcance típico de entre 1.600 y 2.500 kilómetros, capaces de portar cargas convencionales y de operar desde plataformas navales y terrestres. Su despliegue en suelo alemán, previsto en el marco del acuerdo, representa un cambio significativo respecto a la política de defensa seguida por Berlín en las últimas décadas, que había evitado la adquisición de sistemas de ataque profundo de largo alcance.
Un giro en la política de defensa alemana
La compra se enmarca en el deterioro del entorno de seguridad europeo y responde, según fuentes oficiales alemanas, a la necesidad de reforzar la disuasión convencional aliada frente a potenciales amenazas. Hasta ahora, Alemania carecía de misiles de crucero de largo alcance en su arsenal, una capacidad que sí poseen otros países de la OTAN como Reino Unido, Francia o Estados Unidos.
Alemania ha llegado a un acuerdo para comprar misiles de crucero Tomahawk de fabricación estadounidense y desplegarlos en territorio alemán.
La decisión ha sido recibida con división de opiniones en el país. Mientras los sectores favorables al rearme subrayan la necesidad de asumir un mayor peso defensivo dentro de la Alianza, las voces críticas advierten de una escalada armamentística que podría incrementar las tensiones con Rusia. El gobierno de Merz, no obstante, defiende que el paso era inevitable ante la evolución de las amenazas híbridas y convencionales en Europa.
El acuerdo se produce en un momento en que varios países europeos están acelerando sus programas de modernización militar, en un contexto de guerra en Ucrania y de incertidumbre sobre el compromiso de seguridad a largo plazo de Estados Unidos con el continente. La adquisición de los Tomahawk sitúa a Alemania en un nuevo escalón de capacidad de ataque, con implicaciones directas para el equilibrio estratégico en la región.




