La ILA Berlín, uno de los salones aeronáuticos más relevantes de Europa, ha servido de escaparate para que varias empresas de defensa muestren sus propuestas de drones de combate colaborativos (CCA, por sus siglas en inglés) en competición por el programa alemán de sistemas aéreos no tripulados de nueva generación. El evento, que se celebra desde el 10 de junio de 2026, ha reunido modelos a tamaño real de varios prototipos, reflejando el interés de la Fuerza Aérea alemana por dotarse de estos aparatos, concebidos como «wingmen» o acompañantes de cazas tripulados.

Según fuentes del sector de defensa citadas por agencias internacionales, los requisitos alemanes se centran en la capacidad de operar de forma coordinada con aviones como el Eurofighter o el futuro caza franco-alemán FCAS. El programa busca un dron con capacidad de combate, reconocimiento y guerra electrónica, que pueda ser controlado tanto desde tierra como desde una aeronave tripulada. Las empresas expositoras han mostrado diferentes enfoques, desde diseños furtivos hasta configuraciones modulares.

Aunque no se han facilitado nombres concretos, la presencia de varios modelos a tamaño real indica que el proceso está en una fase avanzada de desarrollo. La competición alemana se suma al interés creciente de otras fuerzas aéreas europeas por los drones colaborativos, en un contexto de modernización de las flotas y de búsqueda de ventajas operativas frente a adversarios con capacidades antiaéreas cada vez más sofisticadas. El desafío tecnológico es considerable: integrar drones no tripulados en el espacio aéreo junto a cazas tripulados exige sistemas de comunicación seguros, algoritmos de inteligencia artificial y protocolos de control que aún están en desarrollo.

El Ministerio de Defensa alemán no ha revelado el calendario previsto para la selección del modelo ganador, pero los plazos de contratación pública apuntan a una decisión en los próximos meses. La fuerza aérea alemana espera que los primeros escuadrones operativos puedan estar listos a finales de la década, siempre que las pruebas de vuelo y la certificación se desarrollen sin contratiempos. Mientras tanto, la ILA Berlín se consolida como termómetro de las ambiciones militares de Berlín en el ámbito de los sistemas no tripulados.