El Gobierno alemán ha optado por estrechar lazos con Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y otros países del Golfo Pérsico, en un giro diplomático motivado por la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Según fuentes diplomáticas alemanas, Berlín renuncia a ejercer de mediador en la crisis y prioriza proteger sus intereses energéticos y comerciales en la región.
La decisión, anunciada este 21 de mayo de 2026, responde a la necesidad de asegurar suministros energéticos alternativos ante una posible interrupción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, así como de apoyar la estabilidad regional. Alemania, que hasta ahora había mantenido un perfil de mediación en conflictos de Oriente Próximo, considera que su capacidad de influencia es limitada en el actual escenario bélico.
El acercamiento a las monarquías del Golfo incluye negociaciones para acuerdos energéticos a largo plazo y el refuerzo de la cooperación en materia de defensa y seguridad. La cancillería alemana ha subrayado que la iniciativa no implica un alineamiento con ninguna de las partes en conflicto, sino una estrategia pragmática de protección de intereses nacionales.
La maniobra alemana tiene implicaciones para la Unión Europea y, en particular, para España, que comparte intereses en la estabilidad del Mediterráneo oriental y las rutas comerciales del Golfo. Fuentes comunitarias han señalado que Bruselas observa con atención el movimiento alemán, ante la posibilidad de que otros socios europeos sigan una estrategia similar.
Un giro respecto a la tradición mediadora alemana
El abandono de la función de mediación supone un cambio significativo respecto a la política exterior que Alemania había mantenido durante décadas en Oriente Próximo. La crisis actual, con un conflicto abierto entre Irán y la alianza liderada por Estados Unidos, ha convertido cualquier intento de mediación en una empresa de alto riesgo diplomático.
Berlín, el principal motor económico de la UE, necesita garantizar el flujo energético procedente del Golfo, especialmente si el estrecho de Ormuz se ve afectado por las hostilidades. La dependencia alemana de las importaciones de gas y petróleo de la región hace que la protección de las rutas comerciales sea una prioridad estratégica.




