La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha elevado este 22 de mayo de alto a ‘muy alto’ el riesgo por el brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), a medida que el virus continúa propagándose y la respuesta sanitaria avanza con lentitud. Según la OMS, el nivel de riesgo a nivel regional es alto, mientras que a nivel internacional se mantiene como bajo.
La decisión refleja la creciente preocupación por la evolución del brote, que hasta la fecha no ha sido contenido de manera efectiva. Las autoridades sanitarias congoleñas, apoyadas por equipos internacionales, enfrentan dificultades para frenar la transmisión del virus, especialmente en zonas rurales de difícil acceso.
Respuesta lenta y desafíos logísticos
El ébola, una fiebre hemorrágica viral con una alta tasa de mortalidad, requiere una respuesta rápida que incluya rastreo de contactos, aislamiento de casos y vacunación de anillos. Sin embargo, la falta de recursos, la inseguridad en algunas regiones y la desconfianza de la población hacia los equipos sanitarios han ralentizado los esfuerzos.
La OMS ha instado a los países vecinos a reforzar la vigilancia epidemiológica, dado el riesgo alto de propagación regional. Por el momento, no se han registrado casos fuera de la RDC, pero la agencia de la ONU advierte que un eventual contagio internacional no puede descartarse.
El brote actual es el duodécimo que enfrenta la RDC desde que se identificó el virus en 1976. El país cuenta con experiencia en el manejo de la enfermedad, pero cada nueva aparición pone a prueba su frágil sistema sanitario.




