El fabricante francés Dassault Aviation ha reconocido un nuevo desacuerdo con la europea Airbus Defence and Space en el marco del programa Eurodrone, según ha trascendido este jueves. La ruptura añade una nueva capa de incertidumbre a un proyecto clave para la autonomía estratégica y la industria de defensa del continente, con participación española a través de Airbus.

Un conflicto recurrente entre socios

No es la primera vez que ambas compañías chocan en el desarrollo del dron militar de media altitud y larga autonomía (MALE). Las diferencias industriales y estratégicas entre los dos gigantes aeroespaciales han marcado el programa desde su concepción. El Eurodrone, lanzado por la Agencia Europea de Defensa (EDA), busca dotar a varios países de la UE de un sistema aéreo no tripulado de fabricación propia, reduciendo la dependencia de tecnología estadounidense o israelí.

Aunque Dassault no ha detallado los motivos concretos de la nueva fricción, fuentes del sector apuntan a desacuerdos sobre la distribución de cargas de trabajo, hitos tecnológicos o requisitos operativos. El programa ya arrastra retrasos significativos y un presupuesto que ronda los 7.000 millones de euros, según estimaciones previas.

Implicaciones para la defensa europea

El Eurodrone es uno de los proyectos emblemáticos de la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO) de la UE. Su futuro es observado con atención por los ministerios de Defensa de los países participantes: Alemania, Francia, Italia y España. Airbus tiene centros de producción en España, donde se fabrican partes del fuselaje y componentes del sistema.

La falta de acuerdo entre Dassault y Airbus amenaza con retrasar aún más la entrada en servicio del dron, prevista inicialmente para finales de esta década, pero ya objeto de múltiples aplazamientos. La fragmentación industrial y la rivalidad entre los grandes contratistas europeos siguen siendo un obstáculo recurrente para los programas de defensa conjuntos.

Airbus, por su parte, no ha hecho declaraciones públicas sobre esta nueva controversia. Tampoco la Oficina Europea de Programas de Defensa, que supervisa el desarrollo. Mientras tanto, competidores como el estadounidense MQ-9 Reaper o el turco Bayraktar TB2 siguen copando el mercado global de drones MALE.