El tribunal de apelaciones de París ha condenado a Airbus y a Air France por homicidio involuntario en relación con el accidente del vuelo AF447, ocurrido en 2009 cuando el avión se precipitó al océano Atlántico con 228 personas a bordo, en la que ha sido considerada la peor catástrofe aérea de Francia. El fallo, emitido el 21 de mayo de 2026, impone una multa de 225.000 euros a cada una de las empresas, una cantidad simbólica en comparación con sus ingresos: Airbus factura esa cantidad en un día y medio, y Air France en menos de tres días.
En primera instancia, ambas compañías habían sido absueltas, pero la Justicia francesa ha revertido la decisión al considerar que Airbus fue negligente al no informar a tiempo de un fallo en las sondas de velocidad Pitot, y que Air France no preparó adecuadamente a la tripulación para reaccionar ante ese fallo, una combinación letal que llevó a la pérdida de control del aparato.
El juicio de apelación ha puesto fin a una batalla legal que ha durado 17 años, librada por los familiares de las víctimas contra los dos gigantes de la aeronáutica y la aviación. Según informaron fuentes judiciales, el tribunal consideró probado que las empresas incumplieron su obligación de seguridad, lo que derivó en la tragedia. La condena llega tras un largo proceso que ya había visto dos absoluciones previas y que ha sido seguido de cerca por la industria de la aviación mundial.




