Al menos una docena de agentes de policía en distintos departamentos de Estados Unidos han sido acusados de utilizar el sistema de reconocimiento de matrículas de Flock Safety para acosar ilegalmente a personas, a menudo con fines personales o de venganza, según un reportaje publicado el miércoles. Los casos, que se han ido acumulando en los últimos años, revelan un patrón de abuso sistémico facilitado por la tecnología de vigilancia de Flock, que permite a los agentes acceder a datos de ubicación de vehículos sin supervisión ni una justificación legal clara. La empresa suministra cámaras y software de reconocimiento de matrículas a miles de cuerpos policiales de todo el país.

Casos documentados de acoso con Flock

Entre los incidentes documentados, agentes han empleado la plataforma para rastrear los movimientos de exparejas, rivales personales o incluso periodistas. En al menos una ocasión, un policía de Atlanta utilizó el sistema para vigilar a una mujer con la que mantenía una relación conflictiva. Otro caso en California involucró a un agente que siguió a un conductor tras una discusión de tráfico.

La empresa Flock Safety, con sede en Atlanta, ha declarado que «condena cualquier uso indebido de su tecnología» y que colabora con las autoridades en las investigaciones.

Sin embargo, los críticos señalan que la compañía no ha implementado mecanismos internos de control suficientes para evitar el abuso, y que el volumen de datos que recopila —más de 8.000 millones de lecturas de matrículas al año— lo convierte en un blanco propicio para malos usos.

La fiscalía ha presentado cargos en varios de estos casos, que van desde acoso hasta acceso ilegal a sistemas informáticos. Las condenas, no obstante, son poco frecuentes y a menudo se resuelven con acuerdos que no conllevan prisión, lo que genera dudas sobre la eficacia disuasoria. El caso más reciente, ocurrido en mayo de 2026, llevó a la detención de un sargento del condado de Pinellas (Florida) por usar Flock para espiar a su exmujer.

Un problema estructural de vigilancia sin control

Las revelaciones ponen de nuevo sobre la mesa el debate sobre la vigilancia policial sin apenas supervisión judicial en Estados Unidos. Organizaciones de derechos civiles como la ACLU han advertido repetidamente de que la proliferación de tecnologías de reconocimiento de matrículas, combinada con la falta de regulación, crea un caldo de cultivo para el abuso de poder. Flock ha sido criticada también por haber vendido inicialmente su sistema a particulares y empresas, y por mantener una política de transparencia limitada sobre el acceso a los datos.

El título del reportaje, ‘Cops Keep Getting Arrested for Using Flock to Stalk People’, resume la contradicción del sistema: los agentes son detenidos, pero los casos no cesan. La dependencia de las fuerzas de seguridad de estas herramientas sigue creciendo: más de 4.000 departamentos utilizan la tecnología de Flock en la actualidad, según la propia empresa, lo que convierte la vigilancia en un negocio multimillonario. El equilibrio entre seguridad y privacidad sigue sin resolverse, mientras los abusos continúan salpicando la reputación de un sector que opera al margen de un control democrático efectivo.