Las compañías aéreas africanas que operan rutas hacia Europa se enfrentan a un encarecimiento drástico de sus costes de explotación. La normativa europea sobre combustibles de aviación sostenibles (SAF, por sus siglas en inglés) obliga a las aerolíneas a utilizar este carburante en sustitución del queroseno tradicional, que puede costar entre tres y diez veces menos que el SAF, según fuentes del sector.

La regulación, en vigor desde principios de 2025 en la Unión Europea, exige que una proporción creciente del combustible utilizado en los vuelos con origen o destino en territorio comunitario sea SAF. Para las aerolíneas africanas, que operan con márgenes ajustados y dependen en gran medida del queroseno convencional, esta imposición supone una carga financiera desproporcionada respecto a sus competidoras europeas, que ya han comenzado a integrar estos costes en sus estructuras.

Una barrera competitiva para el transporte aéreo africano

El precio del SAF, que se produce a partir de aceites usados, residuos agrícolas o hidrógeno verde, es significativamente superior al del queroseno derivado del petróleo. Según datos del sector, el coste adicional por tonelada puede alcanzar los 2.000 euros, lo que dispara el gasto total de combustible en una ruta transcontinental.

La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) ha señalado que la transición energética no puede cargarse exclusivamente sobre las espaldas de las compañías de países en desarrollo. «Las aerolíneas africanas no pueden absorber estos sobrecostes sin poner en riesgo su viabilidad», declaró un portavoz de la asociación citado por la prensa especializada. El 80% del combustible utilizado por las aerolíneas africanas en rutas europeas tendría que ser SAF para cumplir los objetivos de 2030, según estimaciones de la Comisión Europea.

El impacto no es solo económico. La dependencia de proveedores europeos de SAF, donde se concentra la mayor parte de la producción, sitúa a las aerolíneas africanas en una posición de vulnerabilidad estratégica. «Estamos pagando un impuesto ecológico que no hemos negociado», afirmó el consejero delegado de una aerolínea keniana en condiciones de anonimato.

Efecto en las rutas hacia España

Para España, que recibe un flujo constante de turistas y carga desde África, el encarecimiento del combustible podría traducirse en una reducción de frecuencias o en un alza de los billetes. España es el segundo destino europeo para las aerolíneas africanas, por detrás de Francia, con conexiones directas desde Casablanca, Dakar, Accra o Nairobi. «El mercado español se encarecerá para los viajeros africanos si no hay ayudas», advierte un análisis del sector.

La Unión Europea ha creado un fondo para la descarbonización del transporte, pero las aerolíneas africanas denuncian que el acceso es limitado y que los criterios favorecen a las empresas comunitarias. «La transición ecológica no puede hacerse a costa de la conectividad de África», remarcó la Asociación de Aerolíneas Africanas (AFRAA) en un comunicado.

De momento, ninguna aerolínea africana ha anunciado la suspensión de rutas, pero varias han solicitado una moratoria en la aplicación de la norma. La Comisión Europea estudia una posible flexibilización para los países en desarrollo, aunque sin fecha concreta.