Un fenómeno singular está sacudiendo la ciudad de Lawrence, en el estado de Kansas (Estados Unidos), considerada un bastión republicano y supuestamente alineada con la retórica conservadora del presidente Donald Trump. Durante la Copa del Mundo de 2026, que se celebra en Estados Unidos, México y Canadá, la afición local ha mostrado un apoyo inesperado y masivo a la selección de Argelia, un hecho que desafía los estereotipos políticos y culturales.

El fervor por los «Zorros del Desierto» ha tomado las calles de Lawrence, donde banderas argelinas y cánticos en árabe se mezclan con el ambiente festivo del Mundial. El fenómeno, reportado el 13 de junio, refleja la creciente visibilidad de Argelia en el panorama futbolístico internacional. La selección norteafricana, que compite en el Grupo D junto a Brasil, Japón y Nueva Zelanda, ha logrado cautivar a una comunidad que, en teoría, podría ser hostil a causas extranjeras.

La pasión por Argelia en Kansas no tiene motivaciones políticas, sino deportivas: la garra y el estilo de juego del equipo han conquistado a los aficionados, según explicaron analistas locales. El éxito de Argelia en el Mundial, donde ha alcanzado los octavos de final, ha servido como catalizador para derribar barreras culturales en una región tradicionalmente conservadora.

El respaldo a Argelia adquiere relevancia geopolítica, ya que el país norteafricano es un competidor directo de Marruecos en la región y un socio estratégico de España en materia energética, particularmente en gas natural. La visibilidad mediática del equipo durante el torneo podría reforzar su perfil internacional y atraer inversiones.

Mientras el Mundial 2026 continúa, Lawrence se ha convertido en un símbolo de cómo el deporte puede trascender las divisiones políticas. «Nunca imaginé ver la bandera argelina ondeando en Kansas», declaró una aficionada local. El próximo partido de Argelia será contra Brasil el 20 de junio.