El partido populista alemán Alternativa para Alemania (AfD) mantiene conversaciones directas con el gigante ruso Gazprom para reanudar el suministro de gas a través de los gasoductos Nord Stream, según una información filtrada este jueves. El canal de diálogo, que discurre al margen de las instituciones de la Unión Europea, busca aprovechar la crisis energética global para reactivar la dependencia rusa, desafiando las sanciones vigentes y la posición del bloque comunitario.

Las conversaciones, cuya existencia ha trascendido con fecha del 4 de junio de 2026, sitúan a la formación liderada por Tino Chrupalla y Alice Weidel como un actor dispuesto a romper el consenso europeo en materia energética. Fuentes del partido habrían contactado directamente con la cúpula de Gazprom para explorar una reactivación de los gasoductos, dañados por explosiones en septiembre de 2022 y paralizados desde entonces.

El movimiento supone un desafío directo a Bruselas, que desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania ha impulsado un desacoplamiento energético de Moscú. Alemania, el mayor consumidor de gas ruso antes de la guerra, redujo drásticamente sus importaciones tras las sanciones, pero la crisis de precios y la competencia por el gas natural licuado (GNL) han reavivado el debate interno sobre la vuelta a las fuentes tradicionales.

El posible reinicio del suministro ruso a través del mar Báltico tendría implicaciones directas para España, que en los últimos años se ha convertido en un hub gasista alternativo para Europa, con sus seis plantas de regasificación operando a plena capacidad. Una reapertura de Nord Stream podría reducir la demanda de GNL procedente de Estados Unidos y Catar, alterando los flujos comerciales y erosionando la posición estratégica de la península ibérica como puerta de entrada del gas a Europa.

AfD, que en las últimas elecciones federales obtuvo un 10,3% de los votos y se consolida como tercera fuerza, ha hecho de la oposición a las sanciones contra Rusia uno de sus ejes programáticos. El partido defiende que la dependencia energética no debe estar supeditada a criterios geopolíticos y aboga por restablecer la cooperación con Moscú.

Gazprom, por su parte, no ha confirmado oficialmente las conversaciones, pero fuentes del mercado energético señalan que la compañía rusa mantiene contactos discretos con varios actores europeos para sondear una posible vuelta al mercado comunitario. La Comisión Europea ya ha advertido de que cualquier acuerdo que sortee las sanciones será considerado ilegal.

El escándalo político estalla en un momento delicado para el canciller alemán, Olaf Scholz, quien debe gestionar la presión de la industria alemana para abaratar la energía mientras mantiene la línea dura contra el Kremlin. La oposición conservadora también ha criticado la iniciativa de AfD, calificándola de traición a los intereses nacionales y de poner en riesgo la seguridad energética europea.