La recolección de datos de los pasajeros en los aeropuertos va mucho más allá de lo que exige la seguridad aérea, según una investigación publicada este 16 de junio. El análisis, centrado en los sistemas de control de las aerolíneas, advierte de que la distancia entre la información obligatoria para viajar y la que se recopila sin control es mayor de lo que las compañías reconocen.

El exceso de datos en los billetes

Para embarcar en un vuelo, los pasajeros deben proporcionar datos básicos como nombre, documento de identidad y, en ciertos casos, visado o declaración sanitaria. Sin embargo, los sistemas de reserva y facturación recogen voluntariamente información adicional: preferencias de comida, número de teléfono, correo electrónico, historial de viajes, e incluso, según el análisis, datos biométricos como escaneos faciales en algunos aeropuertos. Todo ello se archiva y puede ser cedido a terceros sin un control claro.

The gap between ‘mandatory for travel’ and ‘harvested because nobody stopped it’ is bigger than any airline wants you to know.

El análisis señala que gran parte de los datos solicitados en el proceso de compra de un billete no son legalmente obligatorios, según legislaciones de países como Estados Unidos o la Unión Europea. Pese a ello, las aerolíneas los exigen como si lo fueran, y los viajeros los entregan sin cuestionarlos.

Cómo reducir la huella de vigilancia

Para evitar esta recolección masiva, los expertos recomiendan no crear cuentas de usuario en las webs de las aerolíneas, usar métodos de pago anónimos como tarjetas prepago o criptomonedas, y rechazar explícitamente el tratamiento de datos en los formularios de facturación. También sugieren desactivar el escaneo facial cuando se ofrezca como opción voluntaria en los controles de embarque.

Otra medida eficaz es el uso de asistentes de viaje que enmascaren la IP o herramientas de cifrado durante la compra, así como solicitar la eliminación de los datos tras el vuelo mediante los procedimientos de protección de datos personales, como el RGPD en Europa. El artículo subraya que, aunque las aerolíneas se escudan en la seguridad, gran parte de la información recopilada tiene fines comerciales o de perfilado, no de protección contra amenazas.

La investigación concluye que el ciudadano medio ignora el alcance de la vigilancia aeroportuaria, y que pequeños cambios en los hábitos de viaje pueden reducir significativamente la exposición a esta recolección sin control.